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Johann Sebastian Bach - Air On The G String
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                                       PROVERBIOS:

La sabiduría comienza por honrar al Señor.
(1: 7)

Hijo mío atiende la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre, pues serán para ti un bello adorno como un collar y una corona.
(1: 8-9)

Haz tuya mis palabras, hijo mío; guarda en tu mente mis mandamientos. Presta oído a la sabiduría: entrega tu mente a la inteligencia. Pide con todas tu fuerzas inteligencia y buen juicio; entrégate por completo a buscarlos, cual si buscaras plata o un tesoro escondido. Entonces sabrás lo que es honrar al Señor; ¡Descubrirás lo que es conocer a Dios!.
(2: 1-5)

No abandones nunca el amor y la verdad, llévalos contigo como un collar, grábatelos en la mente; y tendrás el favor y el aprecio de Dios, y de los hombres.
(3: 3-4)

Confía de todo corazón en el Señor, y no en tu propia inteligencia. Ten presente a Dios en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto. (3: 5-6)

No abandones nunca el amor y la verdad; llévalos contigo como un collar, grábatelos en la mente, y tendrás el favor de Dios y de los hombres.
(3: 3-4)

Confía de todo tu corazón en Dios y no en tu propia inteligencia; ten presente a Dios en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto. (3: 5-6)

Honra a Dios con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas; así se llenarán a reventar tus graneros y tus depósitos de vino.
(3: 9-10)

Feliz el que halla sabiduría...el que obtiene inteligencia, porque son más provechosas que la plata, y rinden mayores beneficios que el oro.
(3: 13-14)

Antes que cualquier cosa, adquiere sabiduría y buen juicio; ámala y te enaltecerá.... abrázala y te honrará, ¡e obsequiará con la más bella guirnalda, y te coronará con ella!.
(4: 7-8-9)

Vale más la sabiduría que piedras preciosas; ¡ni lo más deseable se le puede comparar!
(8: 11)

Dale al sabio, y se hará más sabio; enseña al hombre bueno y aumentará su saber.
(9: 9)

El hijo sabio alegra a sus padres, el hijo necio los hace sufrir.
(10: 1)

Las riquezas mal habidas no son de provecho, pero la honradez libra de la muerte.
(10: 2)

Al hombre bueno se le recuerda con bendiciones, al malvado, muy pronto se le olvida.
(10: 7)

El odio provoca peleas, pero el amor perdona todas las faltas.
(10: 12)

Ir tras la justicia conduce a la vida, pero ir tras la maldad conduce a la muerte.
(11: 19)

Hay gente desprendida que recibe más de lo que da, y gente tacaña que acaba en la pobreza.
(11: 24)

Amar la disciplina es amar el saber, odiar la reprensión es ser ignorante.
12: 1)

La mujer ejemplar hace de su marido un rey, pero la mala esposa lo destruye por completo.
(12: 4)

El perezoso desea y no consigue, el que trabaja, prospera.
(13: 4)

La enseñanza del sabio es fuente de vida y libra de los lazos de la muerte.
(13: 14)

El hombre bueno deja herencia a sus nietos, el pecador amasa fortunas que serán del justo.
(13: 22)

Quien no corrige a su hijo, no lo quiere; el que lo ama, lo corrige.
(13: 24)

La mujer sabia construye su casa; la necia, con sus propias manos la destruye.
(14: 1)

El honrar a Dios da una firme esperanza que da seguridad a los hijos. El honrar a Dios es fuente de vida, que libra de los lazos de la muerte.
(14: 26-27)

Ofende a su Creador quien oprime al pobre, pero lo honra quien le tiene compasión.
(14: 31)

La justicia es el orgullo de una nación, pero el pecado es su vergüenza.
(14: 34)

La respuesta amable calma el enojo, la respuesta violenta lo excita más.
(15: 1)

Dios está en todo lugar.. vigilando a los buenos y a los malos.
(15: 3)

Dios no soporta la conducta de los malvado, pero ama a quien vive una vida recta.
(15: 9)

Si a la vista de Dios están la muerte y el sepulcro, ¡con mayor razón los pensamientos de los hombres!
(15: 11)

El hijo sabio alegra a sus padres, el hijo necio los menosprecia.
(15: 20)

Los planes son del hombre; la palabra final la tiene Dios.
(16: 1)
Al hombre le parece bueno todo lo que hace, pero Dios es quien juzga las intenciones.
(16: 2)

Dios no soporta a los orgullosos, tarde o temprano tendrán su castigo.
(16: 5)

Vale mas lo poco ganado honradamente, que lo mucho ganado en forma injusta.
(16: 8)

Tras el orgullo, viene el fracaso, tras la altanería, la caída.
(16: 18)

Al que bien administra, bien le va: ¡Dichoso aquél que confía en Dios!
(16: 20)

Mas vale ser paciente que valiente; más vale vencerse uno mismo que conquistar ciudades.
(16: 32)

Más vale comer pan duro y vivir en paz, que tener muchas fiestas y vivir peleando.
(17: 1)

La corona de los ancianos, son sus nietos, el orgullo de los hijos, son sus padres.
(17: 6)

Quien pasa por alto la ofensa crea lazos de amor; quien insiste en ella, aleja al amigo.
(17: 9)

El testigo falso no quedará sin castigo; el mentiroso no saldrá bien librado.
(19: 5)

El vino hace insolente al hombre; las bebidas fuertes lo alborotan, bajo sus efectos nadie actúa sabiamente.
(20: 1)

El que maldice a su padre o a su madre, morirá en la más espantosa oscuridad.
(20: 20)

Lo que al principio se adquiere fácilmente, al final no es motivo de alegría.
(20: 21)

Nunca hables de tomar venganza; confía en Dios, y él te hará triunfar.
(20: 22)

Al hombre le parece bien todo lo que hace, pero Dios es quien juzga las intenciones.
(21: 2)

Practica la rectitud y la justicia, pues Dios prefiere eso a los sacrificios.
(21: 3)

Las riquezas que se obtienen por medio de mentiras, son ilusión pasajera de los que buscan la muerte.
(21: 6)

El que busca ser recto y leal, encuentra vida y honor.
(21: 21)

El que tiene cuidado de lo que dice, nunca se mete en aprietos.
(21: 23)

Mas vale tener buena fama y reputación, que abundancia de oro y plata.
(22: 1)

El rico y el pobre tienen algo en común, a los dos los ha creado Dios.
(22: 2)

La humildad y la reverencia a Dios, traen como premio, riquezas, honores y vida.
(22: 4)

Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará.
(22: 6)

No abuses del pobre por ser pobre, ni oprimas ante los jueces al indefenso; pues Dios saldrá en su defensa, y reprimirá a quienes los opriman.
(22: 22-23)

No tengas envidia de los pecadores, antes bien, honra siempre a Dios. entonces tendrás un buen fin, y tu esperanza jamás será destruida. (23:
17-18)

Atiende a tu padre, que te engendró, no desprecies a tu madre cuando sea anciana. Compra la verdad y la sabiduría, la instrucción y el entendimiento, ¡y no los vendas!. El padre del hijo bueno y sabio tiene razón para estar feliz y orgulloso;¡ Haz, pues que tu padre y tu madre se sientan felices y orgullosos!
(23: 22-23-24-25)

Con sabiduriíta se construye la casa, y con inteligencia se ponen sus cimientos; con conocimientos se llenan sus cuartos de objetos valiosos y de buen gusto.
(23: 3-4)

No te enojes por causa de los malvados, ni sientas envidia de los perversos, porque el malvado no tendrá un buen fin: ¡el malvado se apagará como una lámpara!
(24: 19-20)

No declares sin razón contra tu prójimo, ni hagas afirmaciones falsas. No pienses jamás en vengarte, haciéndole al otro lo mismo que él te hizo.
(24: 28-29)

La paciencia calma el enojo; las palabras suaves rompen la resistencia.
(25: 15)

Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber; así harás que le arda la cara de vergüenza, y Dios te lo pagará.
(25: 21-22)

No presumas del día de mañana, pues no sabes lo que el mañana traerá.
(27: 1)

Deja que sean otro los que te alaben, no está bien que te alabes tú mismo.
(27: 2)

Huye el malvado sin que nadie lo persiga, más el justo esta confiado como un león.
(28: 1)

Los hombres malos no entienden el juicio, más los que buscan a Dios, entienden todas las cosas.
(28: 5)

El que encubre sus pecados, no prosperará, más el que los confiesa, y se aparta alcanzará misericordia.
(28: 13)
El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; pero el que se apresura a enriquecerse, no será sin culpa.
(28: 20)

Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan.
(30: 5)

Mujer virtuosa ¿quién la hallará? porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado. Le da ella bien y no mal, todos los días de su vida.
(31: 10-11)

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura, la mujer que teme a Dios, esa será alabada.
(31: 30)  

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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